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Datos recientes por Kahn y por Pessa apoyan el concepto de que el proceso de envejecimiento no solamente causa una atrofia del tejido blando que lleva a la reducción de volumen en el área periorbitario y de media cara, pero también a una pérdida de proyección de la masa ósea de la cara media. Esta disminución en proyección aceleraría el descenso gravitacional inducido en el envoltorio de tejido blando ahora superpuesto y con menos apoyo en las caras convexas, pero especialmente en las cóncavas. Los implantes de rebordes infraorbitarios se acoplan a las áreas de cambio óseo encontradas en estos estudios. El aumento de estos rebordes infraorbitarios y la resuspensión del tejido blando de la mejilla pueden tener un efecto rejuvenecedor en los pacientes adecuadamente seleccionados.
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